
- El cuerpo se acostumbra a hacer ejercicio y es más fácil que "pida más", ya que se apropia de todos sus beneficios, y los niños sigan con su actividad física en otros horarios no escolares, fines de semana... (algo que nosotros debemos facilitarles).
- El ejercicio mejora las habilidades motoras de los niños (gruesas y finas), empezando por los más pequeños que se están desarrollando a velocidades vertiginosas. La actividad física favorece el ejercicio cardiovascular, además de fortalecer los músculos y mejorar la elasticidad. Según la OMS, convendría incorporar en la vida del niño, como mínimo tres veces por semana, actividades vigorosas que refuercen, en particular, los músculos y huesos.
- La educación física con la práctica de determinados ejercicios o juegos (baile...) favorece la coordinación, el sentido del equilibrio, la memoria y la concentración.
- La actividad física activa no solo el cuerpo, también la mente. Está comprobado que realizar ejercicio mejora los resultados académicos. ¿No nos pasa que "pensamos mejor" después de estar activos? En concreto, la capacidad cardiorrespiratoria y la habilidad motora son los efectos del ejercicio que tienen mayor impacto en la actividad escolar y en los resultados académicos, según diversos estudios.
- Hacer ejercicio también es jugar y el juego está en la base de todo aprendizaje, aparte de que les divierte. ¿Qué mejor manera de aprender?
- Los niños establecen una relación muy especial entre ellos a través del ejercicio y del deporte. Aumenta su sociabilidad y se ponen en marcha muchos mecanismos de relación que necesitan a lo largo de su vida: la colaboración, el diálogo...
- El ejercicio aumenta su autoestima, ya que los niños se divierten haciendo ejercicio, se desinhiben, liberan tensiones, entran en contacto con sus semejantes, conocen su esquema corporal, aceptan las diferencias y se encuentran mejor consigo mismos.
- La práctica deportiva "desestresa" a los pequeños, frena sus impulsos excesivos de los pequeños, ya que gastan energías para moverse. Esto reduce la ansiedad y el riesgo de depresión y otras enfermedades mentales.
- El ejercicio les ayuda a dormir mejor. Gracias a la actividad física los niños obtienen un buen descanso (y todos), siempre que no se realice justo antes de irse a la cama. A su vez, un buen descanso repercute en un mejor rendimiento académico y mejor salud mental.
- Más horas de educación física también suponen que, junto a la actividad propiamente dicha, se enseñan contenidos claves como una buena alimentación, higiene corporal, conocimiento del cuerpo, respeto del medio... para reforzar lo que nosotros les enseñemos en casa.
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